Preguntas y posiciones de la Biblioteca
“Esos otros mundos” (Asociación Civil “Barriletes”) respecto de la
configuración del Plan de estudios de la carrera de Letras, FHUC UNL
Quienes actualmente integramos este colectivo de trabajo, dispositivo ético-político que denominamos Biblioteca, nos enunciamos también como habitantes de la comunidad que crea la Universidad Pública argentina. En el cruce que ese paralelismo provoca, siempre nos ha interesado hacer migrar preguntas, prácticas y estrategias de una zona a otra: de la Universidad a la Organización Social, de la Organización Social a la Universidad. Estas preguntas y posiciones se inscriben en ese recorrido, y ante todo quieren poder enfocar el debate sobre puntos en los que -leemos desde nuestra militancia- no se ha hecho foco dentro del debate estudiantil al que da lugar el Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias (UNL). Se busca ante todo a través de este gesto, recordar el carácter de discusión pública que este debate debiera tener.
El siguiente escrito surge de la
necesidad de problematizar y plantear una serie de preguntas acerca de las decisiones institucionales, éticas, políticas y disciplinares que implica la reforma del plan de estudios de una carrera y que
creemos necesario traer a la discusión. Pretendemos reunir aquí algunos de los
tantos interrogantes que han aparecido con insistencia en los pasillos de la Facultad, pero también y sobre todo, en los espacio de conexión y diálogo entre
la Facultad y la Biblioteca Comunitaria “Esos otros mundos” (1) como parte de la Asociación Civil
“Barriletes” de Paraná. Estas preguntas han surgido en esos
recorridos que se dan en los caminos entre la Universidad y la Biblioteca,
entre la Biblioteca, la Escuela Hogar y la Gaspar Benavento, entre la
Biblioteca, el hospital y los barrios Villa Mabel y Paraná V. Preguntas entre
el túnel subfluvial que conecta Paraná con Santa Fe, pero también sobre el
Puente Colgante que une y divide la Ciudad Universitaria de ciertos puntos
centrales de la capital santafesina. Estos recorridos interinstitucionales e
interdisciplinarios son entonces los que nos han llevado a la necesidad de
plantear aquí la pregunta por cuáles fueron, son y serán aquellas marcas,
criterios y decisiones a partir de las cuales se cree pertinente reunir o dejar fuera ciertos contenidos en la configuración de nuestro plan
de estudios. Es decir: ¿cuáles son aquellos criterios, posiciones y decisiones
sobre las cuales se sostiene la carrera de Letras en FHUC-UNL? ¿Cuáles son los
criterios que reúnen las múltiples vertientes disciplinares bajo el nombre de
“Letras”? Se trata entonces de iniciar la discusión respecto del plan de
estudios como respuesta a una memoria institucional y como lectura crítica y
dialéctica del propio hacer en nuestra universidad.
¿Cómo leemos, hoy, la Universidad?
¿cómo transitamos docentes y estudiantes de esta carrera los espacios de
la Universidad? ¿Qué caminos elegimos, individuales o colectivos? ¿Cómo
pensamos los procesos de construcción de conocimientos en las instancias de
examen, adscripciones en extensión, docencia e investigación, CAI+D,
Cientibeca, ...? ¿Hacia qué lugares se proyectan esos saberes producidos? ¿Se
diluyen en la acreditación y la acumulación de antecedentes en el currículum?
¿Cómo hacemos cuerpo de aquello que enseñamos y aprendemos? ¿Qué supone asistir
a una Universidad Pública sostenida por determinadas políticas estatales que,
en tanto que institución pública, parecería pertenecerle por derecho a todos
los ciudadanos? ¿Qué lugar ocupa, para nosotros, la Universidad en el tejido
social? ¿Cómo dialoga con las demás instituciones? ¿Cómo posibilitamos desde la
carrera de Letras que este diálogo se construya? Es necesario discutir qué idea
de Universidad sostenemos aquí para pensar cómo ese mismo concepto impacta en
las decisiones que se toman con respecto al Plan de Estudios.
Una Universidad situada
Cuando
un colectivo de la línea 2 se detiene en la parada de la Ciudad Universitaria
una mujer que vuelve a su casa en El Pozo pregunta ¿qué es esto, que se bajan tantos chicos? En la escuela Mantovani una
profesora dice que lo que se produce allá
en la Universidad no le sirve para nada. En una clase en la misma universidad
un profesor dice: “esto que les estoy enseñando no les va a servir cuando vayan
a la secundaria”. Estos enunciados nos interpelan y nos llevan a pensar cuál es
la posición de nuestra carrera en UNL respecto de los modos de producción y
circulación del conocimiento. Esto es: a dónde va lo investigado en un proyecto
de Adscripción, quiénes asisten a los congresos, charlas, debates, a dónde va
un proyecto de CONICET financiado por el Estado (¿no nos estaremos volviendo
endogámicos?) Estas preguntas no tratan de decir que debemos dejar de hacer
investigaciones, sino justamente cuestionar qué
hacemos con eso que producimos. Como plantea Jacques Derrida: “preguntarse por si
la Universidad tiene una razón de ser equivale a preguntarse ‘¿por qué la
Universidad?’, si bien se trata de un ‘por qué’ que tiende al ‘en vistas de
qué’. ¿La Universidad en vistas de
qué? ¿Cuál es la vista, cuáles son las perspectivas de la Universidad? En otras
palabras, ¿Qué se ve desde la Universidad?” (1983:167). Creemos que en nuestras
prácticas no podemos sostener un modelo isla de Universidad Pública, ajena a la
agenda de las demás instituciones educativas de la ciudad de Santa Fe y del
resto del país, así como tampoco estamos de acuerdo con que lo que investigamos
y producimos quede reducido a un pequeño, muy pequeño, círculo académico. No
estamos de acuerdo con que el paso de cada estudiante por la universidad se
construya de manera individual sin saber qué pasa, qué hace, qué investiga
quien se sienta al lado nuestro en una clase.
Desde
esta Biblioteca Comunitaria deseamos que se habiliten en la Universidad, y
particularmente en la carrera de Letras, formas de comenzar a proyectar
colectivamente los procesos de construcción y circulación del conocimiento. Es
necesario que, como sostiene Miguel Dalmaroni, adoptemos de manera consciente
una ética estudiantil y nos preguntemos “¿por qué, para qué, cómo estamos aquí
juntos -si es que en efecto lo estamos y en caso de que creamos saber lo que
significa ‘juntos’- y en estas condiciones?” (2013:132).
Sabemos
que tenemos diversos intereses, que somos interpelados por distintos objetos de
estudio, que preferimos diferentes asignaturas. Sin embargo, debe haber algo
común que estemos tratando de construir, y algo común con respecto a lo que nos
estamos enfrentando. Es necesario acordar
con alguien que es diferente de uno para construir algo en común: ¿qué es
eso común que nos reúne hoy? ¿qué es
eso común que hay, y que queremos que haya en la carrera de Letras? O,
haciéndonos eco de la pregunta planteada por Derrida: ¿la Universidad en vistas de qué, la carrera de Letras en vistas de qué? Creemos necesario comenzar a tratar de responder
estas preguntas en la articulación de los problemas que hemos planteado hasta
aquí.
Consideramos
necesario empezar a pensar la Universidad en diálogo con las Organizaciones Sociales. Por ello proponemos que las propuestas de Educación Experiencia o Extensión Curricularizada formen parte de este debate. Creemos que dentro de nuestra propia carrera hay muestras individuales y colectivas de que esto es posible: recordamos cuando nuestra profesora Adriana Falchini intervino en la defensa del Centro
Cultural y Social Birri, o la ocasión en que el CEDINTEL presentó un Ciclo de Cine como un espacio abierto a la comunidad, entre múltiples actividades de Extensión e Investigación, y como piensa a futuro una articulación con
los institutos terciarios. Del mismo modo en que el Grupo de Investigaciones
Semióticas sostendrá también un Ciclo de Cine (y tiene como proyecto el dictado
de talleres en una escuela secundaria, en articulación con la Asociación Civil
Barriletes). Sabemos que en todos estos casos, se trata de la investigación en vistas a la extensión. Docentes y estudiantes que no sólo
investigan sino que ponen el cuerpo en diferentes territorios a partir de lo
que se investiga, para que el conocimiento se siga produciendo y construyendo,
en conjunto allí, y no solamente dentro de los límites de la Universidad. En
esta reforma del Plan, desde la Biblioteca “Esos Otros mundos”, señalamos la
necesidad de que las prácticas de extensión sean curricularizadas, como forma de saldar algo de esa brecha que
separa, no sólo geográficamente sino disciplinariamente, la Universidad del
resto de la comunidad. Como la forma posible de replantear y problematizar las
relaciones entre teoría y práctica, pero también las diferencias entre el
aprendizaje y la acreditación por parte de los estudiantes, y las diferencias
entre el dictado de una clase que empieza y termina dentro del recinto
académico frente al vínculo intelectual, pero también ético y político, con
el objeto de estudio que se aborda.
Si
la Universidad a la que asistimos realmente se posiciona como parte del sistema de educación pública es
necesario que se hagan visibles aquellas redes, conexiones, aristas, que se
supone que dentro de todo sistema hay. Desde este colectivo proponemos que para
la reforma de este Plan de Estudios esas redes se hagan visibles y habitables
para todos: que posibilitemos una articulación más fuerte entre la Universidad
y la escuela secundaria, que la extensión se vuelva parte de la currícula, que
cada materia presente también una orientación didáctica como contenido. Se
trata entonces de hacer que la discusión
(en los términos que Panesi la define) como aquellas formas confortables y
disciplinadas, restringidas al medio académico-institucional, que diseñan
ciertas formas de producción del saber más cercanas al terreno erudito o la
sobre-especialización (Panesi,2003:8), devenga polémica. Se trata de restituir el carácter polémico y político de
las decisiones que median en la configuración de un plan de estudios. De
entablar un diálogo polémico -ese que se sostiene sobre un acuerdo básico de
igualdad y sobre el reconocimiento subjetivo del otro como polemista, ese que
“suprime temporalmente las jerarquías” (Panesi, 2003:4)- que vuelva la
discusión respecto del Plan de estudios de la carrera de Letras una discusión pública, atenta a las
coyunturas políticas, históricas, sociológicas en las que se enclava.
(1) Desde la Asociación Civil Barriletes entendemos las Bibliotecas como “comunidades de lectura”. En este sentido, el carácter comunitario de la Biblioteca se refuerza por los marcos institucionales, y la creación de lazos comunitarios entre quienes integran la biblioteca y quienes la frecuentan. Pensar una Biblioteca en términos de comunidad implica estimular la creación de lazos simbólicos y físicos con el espacio de la biblioteca. Por ello, la Biblioteca cuenta con un Equipo de Mediación de lectura. La Mediación de lectura busca crear, de forma artesanal, ocasiones de lectura y escritura, que posibiliten una disponibilidad poética que nos permita "ser y estar en poesía". Con este objetivo, la Biblioteca ofrece Talleres semanalmente en la institución, y fuera de ella.
Referencias
Dalmaroni, Miguel (2013) “El dios alojado. Enseñar a enseñar literatura: notas para una ética de la clase”. Revista Educación, Lenguaje y Sociedad 10: 129-156.
Derrida, Jacques (1983) "Las pupilas de la universidad. El principio de razón y la idea de universidad". (Discurso inaugural en la Cornell University) en (1997) Cómo no hablar y otros textos. Madrid: Proyecto A. Traducción de Cristina de Peretti.
---. (2001) La universidad sin condición. Madrid: Trotta. 2002. Traducción de Paco Vidarte y Cristina de Peretti.
Panesi, Jorge (2003) "Polémicas ocultas". Boletín/11. 7-15
La ilustración pertenece a Juan Lima, y fue realizada para el poemario Cabía una vez (2013) de David Wapner.
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